| 14 de marzo de 2004
Detienen a tres marroquíes y dos indios
por su presunta relación con la masacre
El ministro Acebes les acusa de proporcionar
a los terroristas un celular empleado en el atentado La Policía
Nacional llevó a cabo la operación en el barrio de
Lavapiés de la capital de España
M. SÁIZ-PARDO/COLPISA. MADRID
Agentes del Cuerpo Nacional de Policía detuvieron
ayer a tres marroquíes y dos indios supuestamente vinculados
con la masacre de Atocha en la que murieron 200 personas. Los cinco
extranjeros, explicó el ministro del Interior, Ángel
Acebes, están acusados de haber manipulado y proporcionado
a los terroristas el teléfono móvil que debía
activar una de las bombas. El artefacto fue recuperado en la madrugada
del viernes intacto por los artificieros dentro de una mochila que,
por error, fue llevada a la comisaría de Puente de Vallecas
al confundirla con la bolsa de un pasajero herido.
Los agentes sospechan que los terroristas que perpetraron
los atentados podrían haber encargado a estas personas, alguna
de las cuales está relacionada con locutorios telefónicos
abiertos en la capital española, la falsificación
de la tarjeta del móvil encontrado en Vallecas. Varios de
esos establecimientos fueron registrados por la Policía,
así como los domicilios de los arrestados. Parte de la operación
policial se desarrolló en el populoso y céntrico barrio
de Lavapiés, uno de los que cuenta con mayor índice
de población musulmana entre su vecindario.
Según desvelaron fuentes de la investigación,
los terroristas borraron por completo todos los datos de la tarjeta
del aparato. La memoria del móvil aparece «totalmente
virgen» y en ella sólo se recogía la llamada
de número oculto que alguien, tal vez los terroristas, realizaron
durante la madrugada del viernes y que llevó a la Policía
a la localización de la bomba.
Sin embargo, los activistas cometieron un error: modificar
la configuración del servicio de acceso al correo electrónico,
un dispositivo habitual en aparatos de última generación
y que permite enviar y recibir 'e-mails'. Al parecer, explicaron
los especialistas, ésta es una maniobra que muy pocos técnicos
'ilegales' saben hacerla en Madrid. Entre este reducido grupo están
los cinco detenidos ayer. Los arrestados indios, según fuentes
judiciales, son nacidos en 1972 y 1978. Los marroquíes son
Jamal Zougam, nacido en Tánger hace 21 años; Mohamed
Cahoui, un obrero de 35 años y también tangerino,
y Mohamed Bekkali, un mecánico de 22 años de Tetuán.
Estas personas regentan una tienda de telefonía móvil
y se encuentran en situación regular en España, según
indica 'Europa Press'.
Salafia Jihadia
Los servicios de Información sospechan que
al menos uno de los arrestados, de nacionalidad marroquí,
puede estar relacionado con la organización radical Salafia
Jihadia, la responsable de los atentados del 16 de mayo de 2003
en Casablanca que costaron a la vida a 41 personas, entre ellos
a cuatro españoles. Uno de los objetivos de aquellos cinco
ataques simultáneos fue la Casa de España, que sufrió
el más duro de los ataques.
El pasado mes de junio, las fuerzas de seguridad fueron
puestas en alerta a la búsqueda de 16 supuestos activistas,
después de que uno de los máximos responsables del
grupo islamista que perpetró los sangrientos ataques en el
país vecino, el francés Pierre Robert, alias 'Abu
Abderraman' y 'Lhaj', confesara a la policía marroquí
que la organización en la que él milita tiene una
vasta red de colaboradores, militantes y captadores de fondos en
España: en Madrid, Alicante, Andalucía, Cataluña,
la provincia de Toledo y Ceuta, entre otras zonas. Los agentes españoles
detuvieron entonces a Hichan Tensamami Jad y a Abdelaziz Benyaich.
Acebes explicó que otros dos españoles
de origen indio, que no han sido detenidos, están siendo
interrogados por el juez de guardia en la Audiencia Nacional esta
semana, Juan del Olmo, en relación con la falsificación
y venta de los móviles. Este juez ha decretado la incomunicación
de todos los arrestados por las próximas 72 horas, ampliables
otras 48 horas, tras aplicarles la legislación antiterrorista.
Pese a que estos datos avalan la pista islámica en la autoría
de la masacre, el ministro aseguró que «no se puede
descartar ninguna otra hipótesis».
Expertos marroquíes
Minutos después de conocerse la noticia, el
ministro de Información marroquí, Nabil Benabdellah,
anunció que el Gobierno de Rabat enviará este domingo
a Madrid a altos expertos policiales para confirmar la identidad
de los detenidos y para colaborar en las investigaciones, Benabdellah
precisó que el envío de la delegación es una
iniciativa de la parte marroquí y explicó que agentes
de aquel país ya se habían desplazado a España
poco después de los atentados.
Mientras tanto, la Policía Nacional y la Guardia
Civil comenzaron ayer la abrumadora tarea de revisar, uno por uno,
los cerca de los 10.000 'polvorines auxiliares' existentes en España
con autorización para albergar hasta 50 kilos de explosivos.
Se trata de los almacenes que contienen la mayor parte de las 500.000
toneladas de material -en su mayoría dinamita- que cada año
se detonan en el país.
Según desvelaron ayer fuentes de la investigación,
el robo o la venta ilegal de 'Goma dos Eco' procedente de alguno
de estos depósitos menores es la principal hipótesis
que barajan los servicios de información, que consideran
«muy probable» que los terroristas se hicieran en España
con la dinamita utilizada en el atentado, pese a que la empresa
fabricante del ECO, Riotinto, también ha exportado material
al extranjero.
En relación con las bombas, otro hecho descubierto
en las últimas horas intriga a los expertos: los ocho detonadores
encontrados (uno en la bolsa de deportes recuperada en la comisaría
de Vallecas y el resto en la furgoneta de Alcalá de Henares)
proceden de partidas diferentes y «no correlativas»,
algunas de ellas de «bastante antigüedad». Estos
aparatos son de cobre (seis de ellos) y de aluminio (otros dos).
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