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Beloki abandona e Iñurrategi y Lafaille
avanzan con dificultades
· «Tenía miedo a convertirme en un
lastre para los demás»
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| Los alpinistas,
ayer junto a sus tiendas. / F. J. PÉREZ |
Todo esto es muy peligroso. Es un terreno impresionante. En algunos
tramos la arista tiene pendientes de 70 grados y hemos tenido
que hacer travesías de piolet-tracción por ellos.
En otros sitios hemos tenido que abrir el camino sin las mochilas
y luego volver a por ellas.Y todo ello sobre un patio de dos mil
metros. Hace bastante viento, pero ya hemos montado la tienda
y estamos bien dentro de ella. Creo que lo peor ya lo hemos pasado».
Alberto Iñurrategi resumía así a las dos
de la tarde (hora local) la dantesca primera jornada de los alpinistas
en la arista este del Annapurna, donde han encontrado muchas más
dificultades de las previstas.
Con Alberto se encuentra el francés Jean Christophe Lafaille,
con el que ha formado la cordada de cabeza camino de la Diosa
Madre de la Abundancia . Jon Beloki decidió darse la vuelta
justo debajo del Roc Noir, al comprobar las dificultades técnicas
de la ruta y sobre todo para no convertirse en un lastre para
sus compañeros. A las ocho de la mañana, tras casi
tres horas de ascensión, el zarautztarra tomaba la decisión
y a las dos de la tarde llegaba al campo base. Inmediatamente
comunicaba con Alberto, quien había preguntado insistentemente
por él, para comunicarle que estaba sano y salvo en el
CB.
Ed Viesturs y Veikka Gustaffson, mientras tanto, ascendían
a su ritmo, mucho más lento que la cordada de cabeza y
ayer ni tan siquiera lograron superar el Roc Noir. Tras hablar
con Lafaille quien les relató sus dificultades, decidieron
vivaquear a sus pies con la idea de seguir hoy por la arista.
Pero Iñurrategi no estaba nada convencido sobre sus posibilidades.
«En cuanto pasen el Roc Noir y vean lo que les espera se
les van a caer lo huevos», explicaba con su habitual sinceridad
el atxabaltarra.
Una pesadilla
Ni en la peor de sus pesadillas. Llegó la arista este
del Annapurna y con ella las dificultades. Pero lo que están
encontrando los alpinistas esta superando todo lo previsto. Los
problemas comenzaron antes incluso de adentrarse en ella. En la
ascensión al Roc Noir (7.490 m.) tuvieron que afrontar
«tramos muy verticales y helados», relataba Alberto.
«Superar el Roc Noir nos ha llevado mucho tiempo y mucha
tensión», añadía.
Ya en la cresta, las cosas no iban a mejorar mucho al encontrarse
una arista inesperadamente afilada con grandes cornisas que les
obligaban a desplazarse por la vertiente norte, en tramos con
un desnivel de hasta 70 grados (prácticamente verticales).
A pesar de ello, Alberto y Jean Christophe lograron avanzar lentamente
y ganarle metros al Annapurna hasta poco después de la
una de la tarde, cuando alcanzaron un pequeño collado en
medio de la arista, a 7.500 metros y bajo la cumbre Este (8.026
m.).
Para cuando montaron la tienda y se metieron en ella al refugio
del viento habían transcurrido casi nueve horas desde su
salida del campo III y cerca de cuatro desde la entrada en la
arista. Cansados pero satisfechos por la progresión, volvían
a contactar con el CB para explicar los planes de mañana
y, sobre todo, conocer la previsión meteorológica.
«Estamos cansados pero muy bien de ánimo. Esto es
espectacular. Mañana intentaremos montar el segundo vivac
entre la cima Este y la Central, e iremos algo más descargados
de peso en las mochilas porque eso nos ha dado hoy muchos problemas»,
explicaba Alberto Iñurrategi.
La previsión es excelente para los próximos tres
días -cielos despejados y apenas viento en la cumbre-,
pero no se pueden demorar en su objetivo. Para el sábado
y el domingo vuelven a anunciar vientos de casi cien kilómetros
por hora a ocho mil metros.
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«Tenía miedo
a convertirme en un lastre para los demás»
Jon Beloki tomó ayer probablemente la decisión más
difícil de su vida. Y lo hizo por compañerismo,
no porque se sintiera mal físicamente o porque técnicamente
la ruta no estuviese a su alcance. Simplemente no quería
ser un lastre para su compañero de cordada, Alberto Iñurrategi
y Jean Christophe Lafaille, dos hombres quizá no mucho
más fuertes que él, pero sí más motivados
con esta cumbre.
-¿Por qué ha decidido bajar?
-No tenía la confianza que hay que tener para afrontar
una montaña y una vía como ésta. Para estar
al nivel de Alberto y Jean Christophe hay que estar supermotivado
y con mucha seguridad en uno mismo. Me sentía bien, pero
también cansado con esta ruta, más psíquica
que físicamente. Tenía miedo de que a partir del
campo III una vez en la arista, cuando no puedes volver solo,
me convirtiese en un lastre para mis compañeros si pinchaba.
Es una responsabilidad demasiado alta que he preferido no asumir.
Ellos, y sobre todo Alberto, se juegan mucho más que yo.
-¿Cuáles han sido sus sensaciones en la montaña?
-Que es un monte demasiado largo. No es el estilo que más
me gusta. Se me ha hecho muy pesado. Aunque reconozco que salvo
que se sea un Loretan, una montaña de este tipo y por esta
vía no hay otra forma de hacerla. Se me ha hecho muy duro,
sobre todo para la cabeza.
-¿Cuál es su ánimo después de
renunciar al que hubiese sido su segundo ochomil?
-Con pena. Si hubiese bajado porque no podía más...
Siempre es duro bajar sin la cumbre y tomar la decisión
de hacerlo. Pero creo que es la correcta y lo voy a llevar bien.
Aun con la certeza de que hubiera podido hollar, he elegido la
opción de que si no hacen cumbre, que no sea por mí.
-¿Se hubiese dado media vuelta si con Alberto no estaría
Lafaille?
-No. Si Jean Christophe no hubiese estado con Alberto ahora mismo
estaría con él allí arriba.
-¿Cree que Alberto y Lafaille harán cumbre?
-Sí, pero van a tener que sufrir mucho más de lo
que pensamos.
-¿Cuáles son las principales dificultades que
les quedan?
-La cumbre Este les puede dar muchos problemas. La he visto con
muy poca nieve. Pero si el tiempo les acompaña, y las previsiones
así lo indican, les veo arriba.
-¿Cómo ha visto a Viesturs y Veikka?
-Sé que saben sufrir. A Ed no le he visto tan mal, pero
Veikka a veces daba pena, desplomado sobre el piolet. Pero tiran
para arriba y han llegado al Roc Noir. Habrá que ver qué
hacen a partir de ahí.
-¿Y la vuelta por la arista?
-Que bajen con mucho, mucho cuidado. Las dificultades que han
encontrado en la arista les pueden dar muchos problemas cuando
bajen cansados. ¡Son pendientes de 70 grados! Y luego el
Roc Noir... Incluso del campo II al I, en la arista del Singu
Chuli, el terreno es muy delicado. Las cuerdas llevan ya un mes
y no están como al principio.
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