"En
una sociedad cambiante, las políticas de igualdad en
las empresas deben empezar a ser efectivas ya"
Pilar Dosal analiza la situación actual de la mujer en
la empresa y las medidas que se están desarrollando para
lograr una mayor igualdad
L.P.
Los asesinatos de mujeres a manos de sus compañeros dan
la sensación de que todavía no se ha conseguido
todo en materia de igualdad.
Si tenemos en cuenta que la violencia
de los hombres contra las mujeres es un fenómeno universal,
cuyo origen se encuentra en la distribución desigual
del poder entre los géneros que sigue caracterizando
a nuestra sociedad, podemos afirmar que constituye no sólo
un delito, sino también un problema social ya que representa
una violación de los derechos; por consiguiente, es
un obstáculo al desarrollo de una sociedad democrática
y, por ende, un obstáculo para su participación
en la sociedad y en el mercado laboral que puede conducir
a la marginación.
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| Reconoce que, a pesar de los avances
que se están dando, todavía queda mucho
camino por recorrer. B.I. |
¿Se puede hablar de igualdad
en la política?
Evidentemente no, no hay más
que ver la prensa diaria y la televisión. No obstante,
en este campo se está avanzando poco a poco y pasos
como la aplicación de la Ley de Igualdad en la confección
de las listas electorales son muy importantes.
Aun cuando las mujeres ocupan
puestos de responsabilidad, en la mayoría de los casos
sigue habiendo hombres por encima marcando las decisiones.
¿Es una política de cara a la opinión
pública?
Sabemos que las posibilidades de promoción
de las mujeres en la empresa es uno de los principales 'caballos
de batalla' en el camino hacia la igualdad. Los datos obtenidos
en el Diagnóstico de la Situación Actual de
las Plantillas en las Empresas Vizcaínas, realizado
por la Cámara de Comercio dentro del Proyecto Parekatuz
de la Diputación Foral, siguen mostrando que la maternidad
se ve como un freno. Así las cosas, el reto consiste
en garantizar unas políticas que apoyen la igualdad
de oportunidades en la educación, el empleo y el desarrollo
profesional, el espíritu emprendedor, la igualdad de
salario por igual trabajo o trabajo de igual valor, un mejor
reparto de las responsabilidades familiares, una participación
equilibrada de las mujeres y de los hombres en la toma de
decisiones y la eliminación de la violencia de género.
¿Se tienen datos sobre
las empresas en los que se ve cómo está representada
la mujer en el mercado laboral?
Las dificultades comentadas antes
se traducen en que sólo una mujer de cada diez ocupa
un puesto directivo o mando intermedio en Vizcaya y una mujer
de cada cuatro ocupa un puesto técnico en el territorio
histórico. Los datos son más escandalosos en
los consejos directivos de las empresas. En noviembre, la
Fundación de Estudios Financieros presentaba un informe
en el que constataba que de los 1.311 consejeros de las 119
firmas del Estado español cotizadas, únicamente
53 son mujeres (4%).
¿Y respecto a la administración?
Al frente de los departamentos contamos
con nueve diputados forales y una diputada en el Departamento
de Cultura, que a su vez se encuentran apoyados por 23 directores
y cuatro directoras. La configuración de los consejos
de administración de las empresas forales viene dada
por un 85% de hombres frente a un 15% de mujeres, siendo Basalan,
Boroa e Interbiak las que no cuentan con mujer alguna en sus
respectivos consejos de administración. En lo que concierne
a la Administración Foral de Vizcaya, los últimos
datos de diciembre 2005 nos ofrecen una configuración
de la plantilla equilibrada, en torno a 40%-60%, excepto en
algunos departamentos.
Las mujeres continúan siendo
el colectivo más desempleado. ¿No hay voluntad
empresarial de acabar con esta lacra?
Las empresas no podrán seguir
existiendo en una sociedad que está evolucionando hacia
una mayor relación de igualdad. Las políticas
de igualdad en las empresas deben comenzar a ser efectivas
ya, quien quiera reclutar a los mejores no podrá ignorar
la igualdad de oportunidades ni a las mujeres. La mitad del
valioso recurso humano es, precisamente, femenino.
Uno de los problemas a la hora
de contratar a una mujer puede ser su capacidad para quedarse
embarazada. ¿El Gobierno debe impulsar más medidas
para paliar esta situación?
Por supuesto que debemos destacar
el papel fundamental de la familia como elemento básico
y nuclear de la sociedad. Ayudar a que las familias puedan
cumplir el papel que implícitamente tienen asignado
dentro de la sociedad es una forma de ayudar a la propia sociedad.
En este orden de cosas, contamos con un Programa vasco de
Apoyo a las Familias cuyas medidas se plantean con el objetivo
de avanzar en la mejora de la calidad de vida familiar y la
no discriminación por causa de género.
Euskadi aprobó el año
pasado la Ley para la Igualdad de Mujeres y Hombres.
En efecto, la Ley 4/2005, de 18 de
febrero, se ha constituido en un elemento esencial para avanzar
con paso firme hacia un equilibrio en todos los ámbitos.
En la práctica, la reglamentación promueve las
condiciones para la igualdad en los diferentes aspectos de
las relaciones humanas y, por otra, protege con medidas concretas
a las personas que sufren la discriminación. Así,
la Ley se sustenta en cinco principios generales: igualdad
de trato, de oportunidades, respeto a la diversidad y a la
diferencia, integración de la perspectiva de género
y acción positiva.
Además del Plan Foral para
la Igualdad de Oportunidades y Políticas de Género,
¿qué otras políticas se llevan a cabo
para lograr la igualdad?
Las medidas de sensibilización
son un aspecto clave para alcanzar los objetivos del Plan.
Abordamos jornadas de trabajo con diferentes temáticas,
y la Feria de Asociaciones de Mujeres de Vizcaya celebró
el pasado año su tercera edición. También
el boletín de comunicación 'Berdintasuna', con
una tirada de 1.100 ejemplares, se ha convertido en una buena
herramienta de difusión de los proyectos gestionados
o apoyados desde el Área de Políticas de Género.
De igual modo, los premios Berdintasuna nos permite visualizar
a todo un conjunto de personas que colaboran en la consecución
del objetivo común de la igualdad.
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